Un estudio revela tres perfiles psicológicos que podrían influir en la evolución de la salud mental, cognitiva y cerebral durante el envejecimiento, lo que sugiere nuevas posibilidades para el desarrollo de estrategias de prevención más personalizadas.
Investigaciones recientes indican que los pensamientos negativos repetitivos, la tendencia a experimentar angustia y el estrés percibido están vinculados a un mayor riesgo de deterioro cognitivo, neurodegeneración y demencia clínica.
Por otro lado, tener un sentido de propósito vital, coherencia, autorreflexión y atención plena disposicional se presentan como factores protectores contra este declive.
En este estudio, los investigadores evaluaron si estos factores de protección y riesgo se agrupan en perfiles psicológicos similares en dos cohortes independientes, compuestas por adultos de mediana edad y mayores sin deterioro cognitivo.
Posteriormente, se analizó cómo la pertenencia a cada uno de estos perfiles se relaciona con indicadores de salud mental, cognición, estilo de vida e integridad cerebral, así como la evolución cognitiva y la atrofia cerebral a lo largo del tiempo.

