Ni el hielo antártico ni el océano más remoto escapan a los genes de resistencia a antibióticos (ARGs), dispersos por aves migratorias, deshielo y contaminación humana. Una amenaza invisible que crece con el cambio climático y el uso indebido de medicamentos.

 

🧬 El Resistoma: Un Problema Global

El “resistoma” (conjunto de genes que hacen a las bacterias resistentes) se expande sin límites. Desde vertederos en Europa hasta la Antártida, estos genes viajan en:

🐦 Aves migratorias (como gaviotas y pingüinos).

🌊 Sedimentos oceánicos.

❄️ Glaciares en retroceso.

 

🦠 Aves: Mensajeras de Resistencia

Estudios en Doñana revelan que aves como las gaviotas sombrías transportan genes resistentes a antibióticos de última línea (como la colistina), especialmente aquellas que se alimentan en vertederos.

🔹 Dato clave: Las heces de pingüinos Adélie en la Antártida también contienen ARGs, pese a su aislamiento.

❄️ El Deshielo Libera Genes Antiguos

⚠️ Riesgo futuro: El deshielo aumenta la conexión entre ecosistemas polares y regiones pobladas.

En glaciares, científicos como Jabir Thajudeen han detectado ARGs ancestrales en bacterias como Actinobacteria, reactivados por el cambio climático.

“El uso excesivo de antibióticos y la mala gestión de residuos aceleran esta crisis”

📌 La resistencia bacteriana no espera: urge actuar antes de que los medicamentos dejen de funcionar.

🌐 One Health: La Única Solución

Expertos como Elisenda Ballesté (Universidad de Barcelona) insisten en estrategias “Una Sola Salud”, que integren:

🏥 Control sanitario.

♻️ Gestión de residuos.

🐧 Monitoreo de fauna.

 

🔎 ¿Qué hacer?

  • Vigilar vertederos y aguas residuales.
  • Regular el uso de antibióticos.
  • Investigar el resistoma en zonas polares.

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