Una investigación ha identificado el papel clave de una proteína específica en la resistencia de ciertos tipos de tumores. Este tipo de cáncer sigue siendo uno de los más mortales, aunque la supervivencia ha mejorado un 12% gracias a las nuevas terapias.

El estudio, publicado en EMBO Molecular Medicine, demuestra que esta proteína frena la transformación maligna causada por alteraciones genéticas y actúa como una barrera natural para la formación de tumores. Los investigadores han comprobado que las células cancerosas pueden superar esta defensa natural mediante la amplificación de un gen oncogénico bien conocido.

Mecanismo de resistencia y nuevas esperanzas

El trabajo confirma que la pérdida de esta proteína contribuye directamente a la resistencia contra los tratamientos. “Hemos descubierto que esta proteína es mucho más que un actor secundario. Abre nuevas oportunidades para intervenir en fases tempranas de la enfermedad”, señaló uno de los investigadores principales.

La investigación revela que una vez perdida su función represora, el crecimiento tumoral se acelera y aparecen resistencias a fármacos que antes eran efectivos. Sin embargo, el estudio también abre nuevas vías terapéuticas: la restauración de la actividad de esta proteína o el ataque a factores que compensan su pérdida pueden revertir la proliferación tumoral.

Avances en modelos experimentales

El equipo ha realizado experimentos con modelos animales que replican mutaciones observadas en cánceres humanos. Estos permitieron estudiar el impacto de la pérdida funcional de la proteína y testar nuevas estrategias terapéuticas.

“Gracias a los modelos experimentales se han podido probar combinaciones farmacológicas. Además, se ha demostrado que la reactivación de esta proteína, así como el uso de inhibidores específicos, puede volver a sensibilizar los tumores resistentes”, explicó una de las investigadoras.

La investigación de este organismo, centro mixto del CSIC y la Universidad de Salamanca, se ha publicado en Cell Death Discovery y abre la puerta a nuevos tratamientos tras haber probado el mecanismo descubierto en células tumorales humanas de mama, colon y páncreas.

 

Contexto y relevancia clínica

Este tipo de tumor mantiene su posición como uno de los más letales, con un aumento en la mortalidad femenina del 7% según los últimos registros. Los especialistas alertan de nuevos perfiles de pacientes, con diagnósticos que aumentan en mujeres y en personas menores de 50 años.

Los factores de riesgo tradicionales siguen presentes como causa directa de la enfermedad, con un alto porcentaje de pacientes con historial de tabaquismo. Aunque la supervivencia ha mejorado notablemente en la última década, solo 3 de cada 10 pacientes sobreviven a cinco años.

Este descubrimiento tiene implicaciones importantes para el tratamiento personalizado, permitiendo anticipar resistencias y diseñar terapias basadas en el perfil molecular de cada tumor. La identificación de esta barrera natural representa un paso fundamental hacia tratamientos más efectivos.

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